7 consejos para entrar en calor bajo el edredón sin encender la calefacción este invierno
Con algunos cambios simples y un poco de creatividad, puedes mantenerte cálido bajo la cobija y dormir plácidamente.

Cuando el frío del invierno se cuela por cada rincón, la tentación de subir la calefacción siempre está presente. Sin embargo, no siempre es necesario hacerlo, ya que existen formas efectivas de mantenerse cálido en la cama sin tener que lidiar con facturas de energía más altas. Con pequeños ajustes y consejos prácticos, puedes transformar tus noches frías en momentos acogedores y cómodos.
Opta por materiales térmicos en tu cama
Las sábanas de franela son perfectas para atrapar el calor y mantenerte cómodo durante toda la noche. Los edredones de plumas o sintéticos con propiedades térmicas también son una gran opción. Asegúrate de elegir mantas hechas de lana o materiales que retengan el calor, ya que ofrecen una capa extra de protección contra el frío.
Viste ropa adecuada para dormir
Cambia las prendas delgadas por pijamas de algodón grueso o materiales como franela. No olvides las medias, ya que tus pies cálidos ayudarán a que todo tu cuerpo se sienta mejor. Además, si el frío es extremo, un gorro ligero puede prevenir la pérdida de calor corporal por la cabeza.

Protégete del aire frío en la habitación
Aunque no enciendas la calefacción, sellar las corrientes de aire es importante. Usa toallas enrolladas o burletes para cubrir los huecos bajo las puertas y ventanas. Además, una cortina térmica puede hacer maravillas para evitar que el frío entre en tu dormitorio, creando un entorno más cálido y acogedor.
Aprovecha el calor natural
Un recurso clásico que nunca falla es la bolsa de agua caliente. Colócala en tu cama unos minutos antes de acostarte para calentar las sábanas rápidamente. Si no tienes una a mano, enrollar una botella de agua en una toalla gruesa también funciona. Este truco es sencillo, eficiente y hace que meterse en la cama sea mucho más atractivo.
Aplica el concepto de capas
De la misma manera que te vistes en capas para salir en invierno, puedes hacerlo con tu cama. Cuantas más capas tengas en tus sábanas y cobijas, mejor aislarás el calor. Alterna materiales livianos y pesados para maximizar el efecto térmico. Si tienes una colcha vieja que no usas, esta es su oportunidad para brillar.
Realiza movimientos corporales ligeros
Una serie de ejercicios suaves como estiramientos o caminar en el lugar durante unos minutos eleva tu temperatura corporal. Aunque no estés corriendo un maratón, esta pequeña actividad puede ser justo lo que necesitas para entrar en calor más rápido.

Desconecta dispositivos electrónicos
Aunque muchos piensan lo contrario, algunos dispositivos electrónicos pueden enfriar el entorno si permanecen encendidos mucho tiempo sin uso. Asegúrate de desconectar todo lo que no necesites antes de dormir. Además, los teléfonos o tabletas fríos no son ideales para mantenerse cerca del cuerpo en una noche helada.
Crea una rutina nocturna acogedora
El ambiente en tu habitación también influye. Enciende velas (siempre con cuidado), usa luces cálidas o toma una infusión caliente antes de ir a la cama. Prepararte para el descanso con estos pequeños detalles hará que tu cuerpo se relaje y que el frío parezca un poco menos intimidante.
Experimenta con estos consejos y dale la bienvenida a noches acogedoras, sin importar qué tan bajo caiga la temperatura afuera. Tu calidad de sueño y tu bolsillo te lo agradecerán.