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Estilo de vida

Nunca uses este número en tus contraseñas, los hackers lo conocen bien

Crear contraseñas seguras puede parecer fácil, pero muchas personas cometen un error común: incluir números predecibles. Uno de los más riesgosos es el año de nacimiento y aunque parece conveniente, usarlo en tus claves puede poner en peligro tu información.

¿Por qué? Los ciberdelincuentes saben que muchas personas usan su año de nacimiento y lo prueban primero al intentar hackear cuentas, especialmente con ataques de fuerza bruta. Como este dato suele estar en redes sociales o registros públicos, se convierte en un blanco fácil.

Además, muchas personas creen que usar su año de nacimiento les ayudará a recordar la contraseña, pero en realidad solo facilita el trabajo de los hackers. Si este dato es accesible, un software especializado podría descifrar tu clave en minutos.

Estrategias comunes de los hackers

Los ciberdelincuentes utilizan diversas técnicas para descifrar contraseñas, pero una de las más comunes son los ataques por fuerza bruta, que prueba combinaciones de datos personales como nombres, fechas importantes y direcciones hasta encontrar la clave correcta. Cuando una contraseña incluye datos como “1990” o “1985”, estás prácticamente poniendo una flecha gigante que dice: “¡Aquí está mi contraseña!”.

Otra técnica es el uso de ingeniería social, donde los atacantes obtienen información hablando directamente contigo o revisando tus publicaciones en redes sociales. Si compartes fotos de tu fiesta de cumpleaños con “¡Feliz 33!” como pie de foto, estás revelando tu edad y, por ende, tu posible año de nacimiento. No subestimes lo rápido que los hackers pueden armar el rompecabezas.

Entonces, ¿cómo crear una contraseña verdaderamente segura? Olvídate de números predecibles, palabras comunes o secuencias como “1234”. Las contraseñas fuertes deben ser complejas y aleatorias, y una buena práctica es combinar mayúsculas, minúsculas, números y caracteres especiales. Idealmente, usa frases sin sentido como “Perro*42Salta!Árbol”.

Piensa en una contraseña como un candado de alta seguridad. Mientras más aleatoria y difícil de memorizar sea, más complicada será para los hackers de descifrar. Si te cuesta recordarlas, considera un gestor de contraseñas para almacenarlas de forma segura.

Foto Freepik

¿Qué pasa si no recuerdas tantas contraseñas?

Una de las razones por las que muchos usan datos personales es porque temen olvidarse de sus contraseñas. Por esta razón, un gestor de contraseñas se convierte en tu mejor aliado, porque estas herramientas generan combinaciones seguras y las guardan de manera cifrada. Además, puedes configurarlas para que cada cuenta tenga su contraseña única, eliminando el riesgo de usar la misma en todos los sitios.

Otra opción es crear frases fáciles de memorizar pero difíciles de adivinar, como “LaLunaEsVerde25!”. Esta técnica usa palabras aleatorias que no están relacionadas entre sí, lo que la convierte en una opción segura.

Activa la autenticación en dos factores

La autenticación en dos factores (2FA) requiere que confirmes tu identidad con algo más además de tu contraseña. Por ejemplo, un código que recibes en tu teléfono o un acceso a través de una aplicación especializada.

Incluso si un atacante logra descifrar tu contraseña, no podrá acceder a tus cuentas sin este paso adicional. Hoy en día, muchas plataformas como bancos, correos electrónicos y redes sociales ofrecen esta opción. Asegúrate de activarla en tus cuentas más importantes.

Redes sociales, un riesgo latente

Tu información personal puede estar a la vista de todos si no configuras correctamente tus perfiles en redes sociales. Datos como tu nombre completo, dirección, fecha de cumpleaños o incluso el nombre de tus mascotas son una mina de oro para los ciberdelincuentes. Asegúrate de revisar las configuraciones de privacidad y limitar quién puede ver tu información.

Evita publicar datos personales sensibles en fotografías o estados. Por ejemplo, si estás emocionado por un momento especial en tu vida, como tu aniversario, considera omitir detalles específicos como fechas o números.

La seguridad en línea no es cuestión de suerte; es cuestión de ser proactivo. Cambiar tus contraseñas ahora podría ahorrarte muchos dolores de cabeza en el futuro. Así que recuerda: la próxima vez que crees una contraseña, olvídate de incluir tu año de nacimiento. ¡Tu información personal te lo agradecerá!

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Veronica Pereira

Veronica siempre ha tenido una pasión por la escritura desde su infancia; hija del padre de un médico y madre naturópata, siempre ha estado inmersa en remedios naturales; se ha convertido en correctora/editora de libros de medicina y escritora independiente para blogs que tratan sobre medicina en general o sobre prevención en particular.

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