Una pasajera de easyjet fallece en pleno vuelo tras 50 minutos de reanimación

Un vuelo comercial de EasyJet desde Tenerife a Liverpool se convirtió en una tragedia cuando una pasajera de 67 años sufrió un aparente paro cardíaco y falleció a bordo a pesar de los incansables intentos de reanimación por parte de otros pasajeros y la tripulación. Este desafortunado incidente plantea preguntas importantes sobre las emergencias médicas en vuelos comerciales y lo que sucede cuando se presentan situaciones críticas en el aire.
Emergencia médica en el aire
El incidente ocurrió poco después de que el vuelo despegara, lo que obligó a tres pasajeros, entre ellos una enfermera y un fisioterapeuta, a intervenir de inmediato. Frente a una situación crítica, el trío trabajó turno a turno, realizando maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) durante aproximadamente 50 minutos. A pesar de los esfuerzos coordinados y del uso de equipos como un tanque de oxígeno y un desfibrilador proporcionados por la tripulación, la mujer no respondió a los intentos.
Ante la gravedad del cuadro, el piloto tomó la decisión de desviar el avión al Aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro, en el norte de España, donde esperaban paramédicos. Sin embargo, la pasajera fue declarada muerta antes de que el avión aterrizara.
La respuesta de la aerolínea y los pasajeros
EasyJet confirmó la tragedia e hizo énfasis en que la seguridad y el bienestar de los pasajeros y la tripulación son siempre prioridades fundamentales. La aerolínea señaló que continuaron en contacto con la familia de la fallecida para brindarles apoyo y asistencia tras el suceso.
Mientras tanto, los pasajeros que intentaron salvar a la mujer, aunque frustrados por el resultado, fueron elogiados por su determinación y valentía. Uno de ellos, quien prefirió mantenerse en el anonimato, señaló que hizo todo lo posible por mantener con vida a la pasajera, destacando que la reacción tanto de los pasajeros como de la tripulación fue ejemplar.
Procedimientos en caso de fallecimiento a bordo
Cuando ocurren tragedias como esta en pleno vuelo, las aerolíneas siguen estrictos protocolos de seguridad. Si un pasajero fallece, los miembros de la tripulación priorizan la dignidad del fallecido y la seguridad de todos los demás pasajeros. Usualmente, el cuerpo del fallecido es cubierto con una manta hasta el cuello y colocado en un asiento disponible o en un área designada, dependiendo del espacio en la aeronave. Sin embargo, en aviones más pequeños, esto puede presentar desafíos logísticos significativos.
El entrenamiento del personal de cabina incluye habilidades para manejar emergencias médicas, pero no son médicos ni están capacitados para realizar maniobras avanzadas fuera de los procedimientos básicos. Por ello, la presencia de profesionales médicos a bordo, como fue el caso de este vuelo de EasyJet, puede marcar una gran diferencia en la respuesta. Desafortunadamente, incluso bajo las mejores circunstancias, no siempre es posible salvar la vida del paciente.

Impacto emocional en pasajeros y tripulación
Para los pasajeros que presencian un evento de esta naturaleza, el impacto emocional puede ser significativo. La situación no solo genera estrés y preocupación inmediata, sino que también puede dejar a quienes intentaron ayudar enfrentándose a emociones como impotencia o frustración. La tripulación también enfrenta un desafío emocional importante. Aunque reciben apoyo de sus respectivas aerolíneas, las experiencias de este tipo son difíciles de procesar.
De igual forma, algunos pasajeros en el vuelo reportaron haber recibido alojamiento durante la noche tras la desviación inesperada, antes de completar su viaje al día siguiente hacia Liverpool. Estas medidas forman parte de las políticas estándar de las aerolíneas al abordar imprevistos de esta magnitud.
¿Son suficientes los equipos médicos a bordo?
Este caso ha renovado el debate sobre los recursos médicos disponibles en los aviones comerciales. Aunque la mayoría de las aerolíneas llevan equipos básicos como desfibriladores automáticos externos (AED) y kits de primeros auxilios, la capacidad de estos dispositivos es limitada. Muchas voces en la industria abogan por una mayor capacitación para la tripulación y una ampliación de los estándares médicos a bordo, dado que los pasajeros suelen enfrentar situaciones más críticas cuando están a miles de pies sobre el nivel del suelo.
La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) establece normas relacionadas con los dispositivos médicos que los vuelos internacionales deben llevar, pero gran parte de la responsabilidad de implementar medidas adicionales recae sobre cada aerolínea.
Aunque las estadísticas indican que las muertes en vuelos son raras, este evento pone en evidencia la vulnerabilidad de las personas frente a emergencias médicas en el aire. Las aerolíneas, los reguladores de aviación civil y la comunidad médica deberán seguir colaborando para encontrar soluciones que reduzcan la posibilidad de pérdidas humanas en situaciones similares. Si bien no siempre se puede cambiar el desenlace, cada esfuerzo por estar mejor preparados puede marcar la diferencia en vidas futuras.